domingo, 28 de agosto de 2022

28 de agosto.

El 18 de agosto de 2022, jueves, por la tarde, se me ocurrió… La idea era: que apareciese el mismo contenido en todos y cada uno de mis Blog.

Al escribir la nota sobre el papel, me vino a la mente María. No dejo de pensar en ella, de recordarla y de sentir su ausencia.

La cuestión era hacer una publicación única; una especie de inicio de curso, de un nuevo punto de partida, para lo cual, debía de decidir el día, y ese día es hoy. Es también un aviso para “navegantes”. Realmente y sin dramatizar, no es más que una breve nota, un “recuerda Manuel”...

Sigo con mi vida, mis lenguas y mis artes marciales, mis cosas, con aquellas que me permiten caminar y hacer camino. Quizás sin ellas, hace tiempo que lo hubiese dejado de andar, pero, no son más que “cosas”, soy consciente de ello.

Al final, no hay nada realmente importante, solamente el camino por donde andas, casi sin querer.

 

Así pués, seguimos dando un paso más con esta entrada. Recuerda Manuel.

 

Manuel, esbama.

  

lunes, 31 de diciembre de 2012

Y la playa...

Los últimos comentarios a mi Blog, me han hecho recordar; y como esto de los recuerdos acaba adquiriendo vida propia, desde la maravillosa experiencia de vivir en La Isla Perdida, he llegado a la playa, La Playa de las Arenas, o la de La Malvarrosa.

Desde La Isla Perdida caminábamos las familias por el Camino del Cabanyal, lo que hoy es Pedro de Valencia, hasta cruzar las vías del tren, de ahi al Mercado del Cabanyal donde recuerdo haciendo esquina un bar y una fuente en la que saciábamos nuestra sed yendo i viniendo.

Desde el Mercado del Cabanyal por la acequia de Engas - lo escribo así ya que no se bien su nombre escrito-, que hoy es la Avenida del Mediterráneo al final, y pasábamos a otro mundo, al mundo de la playa.

Después de unas casa de principios de 1900 o más antiguas, los astilleros La comba, las pequeñas dunas y la acequia, por donde andábamos hasta la orilla. También como no, a nuestra derecha las vallas de madera del balneario, Las Arenas.

El final de la acequia siempre nos premiaba con ese olor a podrido, a animales y plantas en descomposición y a barro...

La playa, de arena limpia blanca y fina nos esperaba para en ella desarrollar nuestra imaginación. Túneles, pozos, castillos y lo que a cada uno se le ocurriese hacer. Correr, vivir... y luego, después de haber hecho tiempo, aquel que nuestras madres preocupadas tenían definido como "las dos horas de la digestión", de la comida, el almuerzo o el desayuno... El bien merecido chapuzón en el agua.

A veces directamente nos metíamos en el agua de carrerilla, dando saltos como huyendo de que el agua nos tocase la "tripa...", con excesiva rapidez, y de cabeza... al agua.

De los muchos y muchos momento de playa, recuerdo como flashes, sobre todo a mi madre, intensa, majestuosa, llena de energía y jovialidad. Una mujer maravillosa que estaba pendiente de nosotros en todo momento y que se preocupaba de "la crema", por supuesto... faltaría más.

Que felicidad la de un niño en la playa con todo un mundo submarino por explorar.  

 



    

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Sorprendido por los recuerdos...

... y muy gratamente, ya que desde la niñez no había vuelto a revivir esa "Isla Perdida" tal y como se muetra en las imágenes. ¡Qué atardecer más bello!

No recuerdo a nadie... o mejor dicho, no reconozco a nadie pero si que he vivido ese mismo entorno donde se producen las tomas.

La primera debe de estar tomada desde las inmediaciones del Palacete de Ayora, o cerca del picadero de caballos de Paquita Rocamora... creo, aunque más próximo a La Isla, ya que se ven desde el último bloque hasta lo que nococíamos como Bloque Rojo.

Que maravilla...

Al alfredo al que me refiero yo en mi otro comentario sobre el barrio es, Alfredo Picazo, del que su família tenía una papelería justamente en ese edificio tan alto, el que está más a nuestra izquierda cuando se inicia la toma. ¡Y cómo ha cambiado todo... !

Esos pantalones acampanados son los que llevaban los jóvenes... vaya, que recuerdos.


Gracias por algo tan entrañable...

 




martes, 18 de octubre de 2011

Segon disabte de septembre.

Li ho comentaba a Enric l'altre dia, una experiencia que vaig tindre fa ja molt de temps enrere. No recorde exactament l'any però si el dia de la setmana i el mes.

La questió és, que per aquella época, i a falta de diners per a tindre un veler propi, disfrutava de fer cursets de vela en els ports prop de València. En aquest cas a la Pobla de Farnals i en un veler de mitja tona. Un barquet precios.

La setmana anà bé però disabte al matí, l'oratge no estaba molt bo, fea núvols i fresc, i pese a tot, varem eixir del port.

Navegant cara a Sagunt, el patró, el xicon que ens donaba el curset va dir: "Vámonos a casa... que por allí se ven muchos borreguitos", referint-se a que per Sagunt començava a bufar l'aire, així que donà la volta, i enfilant a la Pobla de Farnals, a tota vela i en el motoret "fuera-borda" en marxa, xano xano, començà la experiència.

De prompte plogué i la plutja freda ens empapà a tots, però, quasi sense donar-nos conte començà a bufar l'aire, fent que la mar, al golpejar la embarcació botara per sobre la coberta. Les ones ens passaben per damunt i la vela la tinguerem que replegar per oferir menys resistència a l'aire.

Quan l'ona passaba per damunt nostre, la sensació de l'aigua de la mar era tébia en contrast amb la plutja freda, i així, de gaidó amb el barquet tot escorat i barallant-nos en el vent i la mar, aribarem al port.

Allí, a la bocana havien alguns pares preocupats ja que en aquell curset es barrejaven persones de totes les edats, i alguns xics i xiques jovens.

Mon pare, tot preocupat sabent que me'n anava a navegar, telefonejà a la meua dona contagiant-se la preocupació del u a l'altre, i jo, el home més feliç del món després de haver viscut la més terrible experiencia a la mar, la de quasi naufragar per una tormenta.

Allò quedà en el record i pot ser que algun dia ho oblide però, ho vaix viure amb molta , molta intensitat.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Lo escribió mi padre.

¡Qué placer me causa entrar en Internet y encontrarme por casualidad con un escrito de mi padre!, de aquellos que enviaba a la sección Cartas al Director.

Lo transcribo aquí, pues es un recuerdo muy entrañable. Y recuerdo, con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta, cuando en casa me leía esto mísmo como un borrador manuscrito, poniendo especial énfasis en la puntuación de este mismo texto:


La Pesca y sus hombres.

Una de las aficiones más capaces, y más veces ganadoras, en concursos nacionales, es la valenciana. Y esto no se da por casualidad; ello es debido a que sus hombres, su estilo y zonas naturales, de este litoral, ha formado un conjunto, que de hecho, nos califica y hace eficaces.

Y esto se ve potenciado, por hombres y también mujeres, que con muy buena disposición y arte, han ido ofreciendo a la juventud, su experiencia, y traspasando el “testigo” deportivo, de la pesca, a los que les siguen dando, eso que llamamos “herencia” cultural pescadora, en esta entidad valenciana.

Y esto no significa que nos damos auto bombo, es algo y son hombres, de carne y hueso, de los que se puede aprender, y que pretendo exaltar, su labor hasta ahora anónima, pero noble y tan favorable. Citando a uno como ejemplo y símbolo, que me honro en conocer, y con el que he compartido, algunas jornadas de pesca.

Conocido en la zona, como el “Tío Boro”, que es como le mencionan los jóvenes o “alumnos”, y todos los demás, según reminiscencia árabe, que llamaban “tío”, a las personas a respetar. Esta zona de pesca mencionada, está ubicada en la desembocadura del río Nuevo, del Plan Sur. Y su condición humana, y trato es grato. Y su ánimo al ayudar y aconsejar a quien se lo pide, es siempre muy digno, afectivo, y valioso. Por eso tiene amigos.

Labor ejemplar

Con sus conocimientos y experiencia, igual captura, cuando se dedica a ello, un “verderol” de 25 kilos, como una palomina de 15, que un “dorao”, de 10. O lisas hasta llenar un capazo. Y siempre con una sonrisa, sin orgullo equívoco, por lo que “admira” y no ofende, a los que tiene al lado. Y esa es una lección más, para alguno que otro, dominado por la envidia, o la insana inquietud.

Y aún se permite, como buen artesano que es (como lo somos los valencianos), obsequiar a sus amigos y a los demás, con “surets”, y otros accesorios de pesca, bien acabados por él mismo. Y eso en mi conciencia y sentimiento, produce la intención de exaltar a esta persona, y su estupendo quehacer, entrañablemente valenciano, pescador y humano.

Por lo cual, y para que no se pierda en el anonimato, este protagonista y su efeméride, en esta labor tan “bonita”, y ejemplar, como ofrece el señor Boro, me he tomado la libertad de exponerlo a los cuatro vientos, porque es meritorio en sí, y para la idiosincrasia valenciana. Y termino con un dicho socarrón, pero con mucha enjundia, que repite el mencionado protagonista, y que dice: “¡No piquen!¿Pero... i si picaren?”Que es como decir: “No os desesperéis, que debemos tener esperanza”. Y eso es sabiduría popular valenciana.

Manuel Escorial Lázaro
LAS PROVINCIAS, miércoles 28/7/1993

miércoles, 27 de julio de 2011

El lucio.



Fa uns dies, Enric, la persona que m'ajuda amb el meu valencià, em fea una pregunta sobre el nom d'un peix conegut en castellà con lucio, Esox lucius (Linneo, 1758).

Hi han peixos, pardals, altres animals i coses, que no tenen un nom en valencià. Açò és perque se han introduït fa poc de temps enrere al nostre entorn. En el cas del Esox lucius, des de els llacs i rius d'aigües tranquil·les de l'Europa central a finals del segle XIX.

Per al Esox lucius, en l'idioma valencià o del domini linguïstic, trobem que algú li ha posat el nom de Lluç de riu però crec jo que per simpatia ja que potser llobarro de riu no li quedava tan bé.

I per què aquesta entrada? Aleshores, perque a casa de mos pares hi havia un plat pla, com una safata, que duia un lluç de riu pintat al mig, un plat de vaixella, d'eixos, anglesos o alemanys del segle pasat.

Sempre m'agradà l'aspecte fi del plat i el peix al mig, perfecte, depredador, preparat per mossegar i al temps, per nadar sinuossament entre dos aigües.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Un tiempo sin mirar la mar...

Hacía ya tiempo que no publicaba una entrada en este Blog, e intentando recordar, si que es cierto que este verano he ido algunos días a la playa con mi mujer, tanto a la playa de Pinedo, a la que solemos ir todos los años, como a la playa de El Saler.

Esta última playa entronca con vivencias infantiles en las que pasábamos todo el día expuestos al sol mientras mi padre pescaba. Y cuando llegábamos a casa teníamos que empaparnos en vinagre para rebajar la inflamación de la piel.

Un día de esos de pesca y playa, en El Saler, mi hermano mediano perdió pie y se metió en esos surcos que hace el agua al retirarse de la orilla, hay quien los llama hoyos. La cuestión es que mi madre de inmediato vio que el pequeño se escurria hacia dentro del agua en un lugar donde debería de hacer pie y lo cogió "al vuelo".

Al entrar en la playa, las piedras y cantos rodados se clavan en la planta de los pies, y entrando más en la orilla, de inmediato, caes en ese surco cubriéndote el agua por la cintura para seguir andando hasta un punto elevando en el que no te cubre más que por la rodilla, desde donde luego sigues y te ves prácticamente nadando con el mar por los hombros.

Es una playa, dicen, traicionera en este sentido. No te puedes fiar mucho y si hace un poco de mar la corriente suele ser notable por entre esos surcos que discurren paralelos a la orilla.

Mi madre también solía contarme que mi abuelo naufragó con su barca frente a la playa de El Saler, que fueron unos lugareños a rescatarles y que después de aquello mi abuelo solía acercarse a las casas conde vivía aquella gente para llevarles pescado fresco como agradecimiento. Eran otros tiempos.

lunes, 24 de mayo de 2010

Cambios en el gusto.

En mi mente y también en mi corazón quedan lor recuerdos relativos al gusto. Al gusto relacionado con la gastronomía.

No me gustaban la longanizas de Frankfurt, por ejemplo, pero luego más tarde si me agradaron con buena cosa de Kepchut, cambió mi gusto. Igualmente no me gustaban para nada las verduras igual que a cualquier niño de hoy, y de ayer también, y sin embargo es uno de mis platos favoritos ahora.

El repollo me encanta y precisamtne el otro día "inventé" una receta con repollo de lo más sencilla y exquisita.

Me invento recetas y a algunas les doy nombre como a los Rollitos Escorial, hechos con carne picada, etc. pero esto lo contaré otro día. Al igual que la receta de Macarrones Rellenos que asombra a todos los que están atentos al plato.

No me dilato más. Hace falta: medio repollo; setas de cardo; un diente de ajo; agua; aceite; sal; finas hiervas; unos huesos de pollo para hervir.

Se coge medio repollo y se hierve en una cazuela con unos huesos de pollo para que aporten algo de gusto, y una vez hervido y en su punto, se aparta.

En una sarten amplia se frien unas setas de las de cardo cortadas en juliana y un diente de ajo pequeño. Se puede añadir algo de hiervas, como orégano o algo similar, pero poquito.

Se añade el repollo hervido en trozos cortados como de juliana y se añade un poco más de aceite antes para compensar. Se dan unas vueltas para que el repollo pierda agua y cuando ha tomado color se aparta y se sirve directamente en el plato.

La gracia de este plato es el intenso contraste entre las setas y el repollo, y puede ser un plato principal, o acompañar una carne o un pescado.

Y pensar en que mi madre, Teresa, me persegía con una zapatilla en la mano a la hora ce comer verduras...

miércoles, 19 de mayo de 2010

Les oronetes.

Me contaba mi padre cosas de cuando vivió en la Carrasca, una zona de la huerta de Valencia próxima a la ciudad.

En época de gerra cuando él tenía 10 años y correteaba con un almuadón a la espalda mientras los aviones sobrevolaban los campos para dirigirse a bombardear el puerto. Me imagino esa fascinante imagen y a la vez terrible de los aviones pasar y dejar caer las bombas, el ruido la forma aeroidinámica de los aparatos y la terribilidad... Dios.

Para los ojos de un niño la tecnología y la belleza de aquello que se enlairaba y era capaz de sustentarse en el aire sumado a la destrucción debió de ser falgo tremendo.

Pero yo quería hablar de pájaros otra vez, de las golondrinas, bueno, realamente no sé si de aviones, vencejos o golondrinas pero si de quellos que con sus chillidos y vuelos atrevidos volaban a ras de suelo comiendo los posibles insectos que se cruzaban en su veloz camino.

También para los ojos de un niño valiente e inquieto, que buscaba aventuras serían, estoy convencido, todo un filón. Intentaba cazarlos con una caña que en su extremo tenía unos cables o alambres atados y que movían cuando se aproximaban las aves.

Explorar el mundo en ocasiones tiene eso, cierto nivel de crueldad pero me satisface enormemente que él siempre tildó aquello de custión infantil, y que se debía de respetar precisamente a les oronetes, que es como se llaman en valenciano a los aviones, vencejos y golondrinas.

Hoy día las veo pasar cerca del cauce nuevo del Turia inundando el cielo, o entre los campos cuando voy a visitar a mi madre, y en mi interior aparece la imagen de mi padre de niño intentando cazar una aventura de niño.

viernes, 26 de marzo de 2010

Tijeretas cortapichas.

Madre de Diós qué miedo daban, con sus pinzas medio abiertas, sobre todo cuando levantaban el abdomen... jamás hubo un insecto al que los niños tuviésemos tanto terror.

Y además te cortaban la picha, es decir el pene, eso si que era terríble, que cortasen aquel apéndice que de cuando en cuando cobraba vida propia y sobre el que no tenías control en las frias mañanas de primavera. Pero volviendo al insecto. Si, era terrible.

Vivían en el campo, debajo de las piedras y no era raro encontrarlos, al menos en la zona en la que yo viví de niño, con tantos campos y huerta entorno a unos pequeños bloques de edificios.

Más mayor y habiendo olvidado las miradas de esos cinco o seis años sobre el terrible monstruo cortapichas, aún seguia llamandome la atención sus fieras tijeretas.

Recuerdo que ya casado, planté un olivo para cultivarlo con la técnica bonsái y entre sus raices me encontré con un hermoso ejemplar. Lo tomé entre mis manos con sumo cuidado y lo observé, resultando un bicho de lo más interesante. Bueno uno no, venía con sus peques, que por cierto cuida como sólo una madre cuida a sus pequeños.

Lo dejé entre las raices del olivo pensando que ventilaría la tierra pero no pensé en que quizá se podría comer las raices del árbol, qué ingénuo por mi parte.

Ahora no recuerdo a santo de qué ha venido a mi mente el recuerdo de este bicho. Quizá por lo absolutamente aventurero que me resultaba levantar una piedra y verlos allí esperando a que sucediese algo más, tal vez debido a que me gustaría tener de nuevo eso cinco años para que me aterrase eso, un bicho cortapichas...

martes, 23 de marzo de 2010

Amapolas.

Hoy camino de la piscina he visto amapolas. Me he llamado la atención pues hacía ya mucho tiempo que no recababa en estas flores. Claro, que son de primavera...

De niño, camino del colegio pasaba por unos campos que estaban junto a un cine de verano, el Terraza Mar, el campo se llenaba de amopolas de un color intenso, rojo, pero no el rojo de la rosa, las amapolas tenían un rojo "especial".

Eran robustas y muy intensas, sin embargo las que he visto hoy aunque muy bellas quedaban algo pálidas.

Parece mentira que algo tan bello sea tan efímero. Quizá para eso crezcan, para ser instantes del tiempo, y para recordarnos que nosotros no dejamos de ser amapolas en otro suelo distinto.

Lejos de lo presumiblemente poético, es curioso ver estas plantas en los campos verdes en primavera.

martes, 9 de marzo de 2010

Pájaros en la cabeza.

No es una ocurrencia tonta, la verdad que que todos en algún momento de nuestra vida hemos pasdo por esto, pájaros en la cabeza... pero en esta ocasión es verdad.

Yendo a la piscina paso por un lugar que fue rica huerta y alquerías, y que ahora está modernizado como parque extenso, en donde aún por construir, entre las vallas muchos pájaros juegan con el viento.

Especies que me suenan de otras ocasiones, gorriones, verdecillos, y otros de los que desconozco el nombre revolotean y me hacen sentir verdaderamente feliz. Pequeños, inquietos y juguetones arman su especial revuelo.

En los lugares más altos, sobre los árboles y en este caso desde mi ventana, algún gilguero he visto y me acuerdo, no lo puedo evitar, de lo que me contaba mi padre sobre los pájaros.

Mi padre de niño, en tiempos de guerra vivió en La Carrasca, una zona de huerta muy hermosa. Él me contaba sus historias de como con una caña intentaba cazar golondrinas. Cosas de niños, de las que ya de mayor decía que no era correcto. Hablaba de los "gabachets" y de los gilgueros de sus cantos, y es que en otras épocas se vivía de otro modo.

Mi felicidad viendo pájaros. Menuda estupidez.

martes, 9 de febrero de 2010

Espeleología.

Fue una de mis pasiones. Comenzó como algo lúdico, excursiones cortas con los amigos y amigas que sin duda estaban relacionados con algún grupo de espeleología. Recuerdo a gente de La Señera, un grupo de montañismo y espeleología primo o conocido de alguno de mis amigos.

Más tarde lo que eran excursiones en plan aventura se convirtió en trabajo, topografía y estudios de todo tipo pero esta etapa duró poco ya que era muy exigente el horario y acabamos muchos algo cansados de salir y pasar muchas horas para levantar planos y demás.

En esta etapa fui descubridor de cuevas vírgenes, al menos desconocidas, no catalogadas, y de ello consta un estudio que realizamos en Pedralba, junto a la Peña María. Un paraje verdaderamente excepcional; y un descubrimiento excepcional también pues en una de las cavidades hallamos hachas pulidas posiblemente del eneolítico, un buril de hueso y restos cerámicos. También un esqueleto, que dió nombre al sistema de cuevas, la sima del esqueleto.

El esqueleto presentaba una herida de arma blanca en el humero derecho y posiblemente no era prehistórico. Quizá victima de un atraco o asesinato hace mucho más de cien años. Al menos eso nos comentaba el forense del Museo de Prehistoria de Valencia cuando don Domingo Fletcher era su director.

Lo más entrañable fueron las excursiones, por supuesto, la afición entonces a la paleontología, que aún me dura, las experiencias deportivas...

No recuerdo el nombre pero entramos entre muchas y muchas simas a un bóveda, la segunda más grande de España, en la que cabía el Miguelete y era como un campo de futbol en su base.

Bajábamos por el hipotético badajo y las vistas impresionaban realmente. Otras también como la Sima del Caball en Olocau, y otras muchas de las que ni recuerdo al nombre ni la ubicación, conformas un catálogo de recuerdos maravilloso del que poseo fotografías y la sensación de haber hecho algo grande.

Libros, muchos, de técnicas, de historias sobre la espelunca... sobre Norbert Casteret y otros que configuraron la disciplinas en sus inicios.

Qué maravilla...

martes, 2 de febrero de 2010

Otro recuerdo gastronómico, la sopa de ajo.

Decían en casa que era comida de reyes. Y yo creo que este comentario estaba alimentado por lo agusto que se comía esta sencilla receta que, sin embargo, es tan difícil de acertar.

Muchas veces el placer que nos provoca un plato es inexplicable, y además nos hace plantearnos pensamientos elevados, quizá de ahí el comentario.

Mi madre la hacía de vez en cuando y la satisfacción de mi padre y mi hermana mayor eran evidentes. A mí jamás me gustó pero hoy día mi gusto ha cambiado notablemente.

Se frie un ajo a trocitos y con el ajo unas rebanadas de pan que sean finas para que así no absorva todo el aceite. Se añade un poco de pimentón dulce y se remueve para que no se queme. Se añade inmediatamente un poco de agua o caldo; preferentemente caldo de verduras o de pollo y se deja cocer unos minutos. Lo suficiente para, al final de la cocción echar un huevo y que se haga escalfado junto con la sopa.

Respecto a la sal, poca, es mejor que sea poca ya que nuestra salud lo agradecerá a la larga y se controla en el momento en que ponemos el caldo. Podemos añadirle un majadito con peregil e incluso alguno de los ajos que hemos frito y habremos separado previamente para este majado.

Bueno esta es la receta y quiero añadir que se me hace la boca agua sólo de pensar en ella. Se trata de una receta sencilla y tradicional que estuvo presente en casi todas las mesas españolas de clase media y que solemos relacionar con nuestos padres o abuelos.

jueves, 22 de octubre de 2009

Un recuerdo profundo.

"Si muero sobrevíveme con tanta fuerza pura
que despiertes la furia del pálido y del frío,
de sur a sur levanta tus ojos indelebles,
de sol a sol que suene tu boca de guitarra.

No quiero que vacilen tu risa ni tus pasos,

no quiero que se muera mi herencia de alegría,
no llames a mi pecho, estoy ausente.
Vive en mi ausencia como en una casa.

Es una casa tan grande la ausencia
que pasarás en ella a través de los muros
y colgarás los cuadros en el aire.

Es una casa tan transparente la ausencia
que yo sin vida te veré vivir
y si sufres, mi amor, me moriré otra vez".

Al fallecer mi padre, en la ceremonia de despedida leyeron una adaptación de este poema de Pablo Neruda. Mucha gente comentó lo acertado del momento junto a la música clásica que sonaba. Se trata de un poema de amor pero pese a que estaba algo orientado a un momento concreto, no dejaba de ser eso, un poema de amor.

A muchos muertos muertos se les leen lo mismo como despedida pero en este caso, el de mi padre, el poema vino a reforzar lo que él mismo decía y sentía.

Aficionado al arte, pintor, gran lector, y también hábil con la pluma, nos leía sus "Cartas al Director", que se publicaban en los periódicos de la ciudad unos días más tarde. Hombre recto con una moral intachable, nos explicaba cosas de la vida, de su vida, y de la de sus padres. Historia de la historia que nos trasvasó de algún modo.

Sin ñoñerías ni exageraciones, de cuando en cuando me viene a la mente su recuerdo y en alguna ocasión no puedo evitar que se me escape alguna lágrima, sobre todo al escuchar música o al leer algún pasaje que coincida o se aproxime a lo que él nos enseñó. También al ver alguna obra de arte de las que a él le gustaban. Velazquez... y otros muchos autores.

Hace unas semanas le decía a mi mujer que tenía ganas de ir a pescar y no pude evitar añadir, pero de ir a pescar con mi padre. Así que aquí estoy colgando mis recuerdos, como esos cuadros e intentando no vacilar.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Una "caragolá".



Es como se llama al plato realizado a base de caracoles. La receta es sencilla y puede tener mil variantes.

Se sofríe un poco de bajoqueta, judías verdes, anchas o finas.

Añadimos cebolla cortada fina, tomate y un poco de pimiento rojo o verde, o ambos, también unos dientes de ajo troceados y una guindilla o media, dependiendo del gusto por el picante de cada uno.

Ponemos también a pochar un poco de jamón serrano o panceta cortados a tiritas finas y le ponemos pimentón, añadiendo también una ramita de hiervabuena.

Añadimos medio vaso de agua y cuando esté a punto de hervir, añadimos los caracoles ya preparados y engañados, y dejamos hacer a fuego muy lento, unos 20 minutos.

Sevimos calientes tras unos minutos de reposo. Hay quien los deja para otro momento o para el día siguiente.

La imagen está tomada de un Blog realizado precisamente por una persona del Cabañal de la que siguiendo su receta he añadido lo que recuerdo que ponía mi madre en los caracoles. Se me hace la boca agua nada más pensar en este plato.

lunes, 20 de julio de 2009

Viaje a la luna.

Yo si que recuerdo haber visto en la televisión en blanco y negro, cuado era niño, al hombre dar ese paso tremendo para la humanidad. La televisión marca Inter, ocupaba un lugar privilegiado en el salón-comedor de la entonces nueva casa de la "Isla Perdida".

Cuanta mentira... los sueños de niño que me hacían comprar libros sobre la luna, sobre astronáutica, etc. no han superado a las crisis políticas, económicas, e incluso sociales. Allí quedaron en el pasado.

Segimos sin dar ese paso pero, no perderemos la esperanza. Quizá mañana.

lunes, 22 de junio de 2009

Mis recuerdos de los recuerdos.

Últimamente me complico un poco en los títulos de los comentarios en mis Blog. Este es uno más que quizá debería de explicar previamente.

Tengo recuerdos de mi padre hablar de sus recuerdos, de cuando en la Guerra Civil, tiempo en el que él tendría 10 años, y de cómo en La Carrasca hacía cogía golondrínas con una caña... y muchas más cosas.

También tengo recuerdos de lo que mis padres han "recordado" de otros familiares que ya no están. De lo abuelos Manuel y Teresa, de José y Marina... y de tantos otros. Pero hoy me he dado cuenta de que no se nada de mi madre o muy poco, en el tiempo en que fue niña.

Mi madre es una mujer de 80 años, toda una experiencia de la vida y del mundo. Inteligente, sencilla, límpia en todos los sentidos. Una gran mujer.

Tendré que pedirle sus recuerdos para que así también sean los míos, mamá, te quiero.

domingo, 24 de mayo de 2009

¿Donde están los héroes?



Es el Caballero Blanco de Ajax, también existían otros "caballeros" de otros detergentes como "Ese", que contenía soldados del mundo realizados en plástico. Por otro lado, en los kioscos podíamos comprar hombres rana, indios y vaqueros, y también seres extraterrestres.

Ha pasado el tiempo y no se donde están todos ellos, ahora, las preocupaciones nos embargan y hecho de menos los momentos felices jugando con ellos y con los magníficos Montaplex, con mis primeros barcos, aviones, tanques y coches en miniatura.

Nunca dejó de agradarme ese mundo, el de las miniaturas, y de joven, incluso de más mayor, algún diorama realicé al igual que alguna maqueta a escala de aviones y barcos.

Los hecho de menos, si, como un niño, pero lo que más hecho de menos es la sencillez de las cosas y la frescura del momento, cierta pureza que hacía que mi mente se disparase en mil direcciones salvando a los buenos o haciendo ariesgadas misiones bajo el mar.

Hecho de menos a los héroes, a mis primeras lecturas sobre los Marvel, a Spíderman, a Flash Gordon... a... Hecho demenos esa ingenuidad infantil sin maldad.

viernes, 8 de mayo de 2009

Gilet.


Hoy no vamos a mirar hacia la mar, vamos a mirar a monte, más concretamente al valle de Tolín, conocido también como valle de Santo Espíritu, próximo a Gilet, en Valencia, cercano a también a Sagunto.

Esta mirada viene por la noticia de que un compañero se ha comprado una casita en el valle, y es precisamente junto al lugar donde tenían mis padres un apartamento.

De repente han fluido mil recuerdos de la familia, de mis hermanos, de mis padres, y de la mil aventuras que recorrimos por allí. Que bonito era entonces, bueno y lo sigue siendo hoy día. De cuando en cuando, si deseo dar una vuelta en solitario con la moto, me acerco hasta Gilet... suele ser un lugar relativamente tranquilo.

Nada, enhorabuena por la compra y que la disfrutes... y si la disfrutas la mitad de lo que nosotros lo hicimos, ya disfrutarás mucho.

*nota: la imagen está tomada de Internet, y corresponde al monasterio franciscano de Santo Espíritu, en Gilet.